Siempre que asisto a un casamiento me emociono, siempre, pero en el casamiento de Florencia y Pato se me inundaron los ojos de emoción y la garganta se me estremeció. Las palabras que se dijeron en el altar mutuamente fueron tan importantes y especiales «me enseñaste lo que es una familia», «quiero hacerte feliz», «quiero seguir amándote por siempre», un placer asistir a éstas fiestas del amor. Ellos ya tienen una familia con 4 niños y tiene un plus espacial, ver como su hija pequeña con voz angelical le dice a la mamá «mamá estás hecha una princesa!», me llena de emoción. Amo mi trabajo!

 

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